sábado, 16 de febrero de 2013

El Impresor del Correo del Orinoco (5)



Andrés Roderick, de origen desconocido pero llamado por diversos autores “Capitán francés” vivía en la propia Casa donde se editaban los boletines del Gobierno Supremo y fundamentalmente el Correo del Orinoco.
            Roderick administró el Taller hasta enero de 1821 cuando recibió orden superior de trasladarse a Cúcuta, capital del Gobierno de Colombia. Dejó la impresión del periódico en manos de Tomás Bradshaw, abril del mismo año y desde el Nº 100 el taller de impresión del periódico quedó bajo la responsabilidad de William Burrel Stewart, quien lo cerró con la edición 128 del 23 de marzo de 1822, prácticamente al término de la gestión del coronel José Ucroz, gobernador de la provincia de Guayana.
            Desde el traslado del Gobierno a la Villa del Rosario de Cúcuta, se temió por la desaparición del Correo del Orinoco puesto que era una gazeta del estado. En previsión, Andrés Roderick, animado por “algunos amigos de la patria que se han visto animados coadyuvar a su gloria”, pensó llenar el vació dejándole a Guayana otro periódico para lo cual se elaboró un prospecto con el nombre Amor de la Patria, del cual dio cuenta el hebdomadario de los patriotas en su edición 67.
            Efectivamente, más tarde el gobierno ordenó el traslado de la prensa a Cúcuta, pero los angostureños se movilizaron y evitaron que esto ocurriese.  Fue entonces cuando se ordenó la compra de una segunda prensa en Filadelfia, la cual llegó a bordo de la goleta nacional “El Meta” capitaneada por Guillermo Wikie, en enero de 1821, precisamente cuando el Gobierno ordenó a Roderick trasladarse con ella a Cúcuta. Sin embargo, esta prensa no llegó a su destino sino que se quedó de tránsito en Maracaibo, donde fue hábilmente aprovechada por Monseñor Mariano Talavera y Garcés, quien sería más tarde Administrador Apostólico de la Diócesis de Guayana, para editar El Correo Nacional.
            Andrés Roderick, con su recién llegada imprenta venida de Filadelfia, optó por quedarse en Maracaibo aprovechando que esta provincia de yodo y mar en poder de los realistas había proclamado su independencia el 28 de enero de 1820 y por otra parte, porque eran serias las dificultades para seguir cargando hasta Cúcuta con la pesada máquina tipográfica como bien quedó evidenciado en la nota que después publicaría el Correo a manera de editorial:
            “Casi al momento mismo de proclamarse aquí la Independencia, y cuando la sabiduría del gobierno se ocupaba en las muchas y graves atenciones que son consiguientes a la transformación políticas de algún pueblo, nos llegó como un don preciso emanado del Cielo, una de las mejores Imprentas de la República, con destino a Cúcuta para el servicio del Supremo Congreso; pero la dificultad de conducirla por caminos de tierra; la lisonjera esperanza de que venga a establecerse aquí el augusto Tribunal y más que todo el ahínco del gobierno de proteger los Pueblos desde el momento mismo en que se acogen bajo el sagrado auspicio de las leyes sabias y liberales, han hecho superar obstáculos que se oponían a tan útil establecimiento”.
            Superados los obstáculos para que la imprenta se quedara en la capital zuliana, el impresor del Gobierno Supremo, de acuerdo con Monseñor Mariano Talavera y Garcés, instaló la máquina en la calle  Libertador (antes calle nueva) Nº 11 y en ella editó el Correo Nacional, prospecto que llegó a Angostura en Agosto de 1821 con esta nota al pie: “Insertamos este prospecto, no solo con el fin de animar a las demás Provincias del departamento de Venezuela a la imitación del bello ejemplo que ofrece la de Maracaibo, si no también para invitar a nuestros compatriotas a suscribirse a un Periódico que promete ser satisfactoriamente desempañado
           

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