sábado, 16 de febrero de 2013

De impresor a panadero (6)




El impresor del Gobierno Supremo en Angostura, Andrés Roderick, terminará siendo panadero contratado por el ejército patriotas allá en Bogotá donde al final terminaron sus días azarosos trascurridos en Maracaibo.
            Estaba visto que al impresor le atraía más el Orinoco que el Lago de Coquibacoa, no obstante las fiebres terciarias del paludismo que contrajo en Guayana.  De todas maneras jamás retorno a la Angostura del Orinoco y  Maracaibo lo cambió por Bogotá donde falleció en 1864. Al final ese era su destino original por mandato del gobierno, llevando allá la segunda imprenta llegada a la Angostura.
            Pero esta imprenta tampoco arribó a Bogotá sino que no obstante las contraordenes,  se quedó en la tierra de los goajiros. Superados los obstáculos para que la imprenta se quedara en la provincia maracaibera, el impresor del Gobierno Supremo, de acuerdo con Monseñor Mariano Talavera y Garcés, instaló la máquina en la calle  Libertador (antes calle nueva) Nº 11 y en ella editó el Correo Nacional, prospecto que llegó a Angostura en Agosto de 1821 con esta nota al pie: “Insertamos este prospecto, no solo con el fin de animar a las demás Provincias del departamento de Venezuela a la imitación del bello ejemplo que ofrece la de Maracaibo, si no también para invitar a nuestros compatriotas a suscribirse a un Periódico que promete ser satisfactoriamente desempañado
            El semanario estuvo circulando desde el 14 de mayo hasta el 10 de noviembre de 1821, al servicio de los intereses de la República y en una segunda etapa volvió a salir el 20 de enero de 1822. En la misma imprenta se editó Concordia del Zulia y después de la Toma de Maracaibo por el realista Francisco Tomás Morales, se editó el 23 de enero de 1822 El Posta Español que estuvo circulando durante un año.
            En 1824, Andrés Roderick abandonó la tipografía y se asoció al colombiano José Padilla en un negocio panadero. En 1828 se marchó a Bogotá donde lo aguardaba con mejores perspectivas la tipografía de Zoilo Salazar. Permaneció en la capital colombiana hasta el día de su muerte ocurrida en abril de 1864.
            Al dejar de circular el Correo del Orinoco el 23 de marzo de 1822, la prensa donde se editaba no sirvió sino para hacer efectiva la promulgación de algunas leyes del Gobierno Regional, pues otro periódico no tuvo Guyana sino en 1838, El Telégrafo, editado en una segunda imprenta traída a Angostura por Lorenzo Ayala, a través de la firma mercantil Dalla Costa.
            Cuando el General Carlos Soublette ascendió a la Presidencia de la República fue sugerido para trasladar la prensa a Caracas y siendo Cumaná capital del Departamento Orinoco igualmente hubo esa intención, pero siempre los angostureños se opusieron y para que no corriese el riesgo de oxidarse por falta de actividad, el gobierno se la cedió al tipógrafo de origen venezolano, José Cristiano Vicentini, quien residía en Angostura desde 1839. Vicentini la sumó al Taller donde imprimió El Filántropo, periódico de los liberales que hacían oposición al gobierno del general Tomás de Heres, así como otros semanarios de vida efímera.
            Para 1870 los talleres de impresión de Vicentini pasaron a propiedad de Juan Manuel Sucre, sobrino del Gran Mariscal de Ayacucho y, finalmente, la Prensa del Correo, ya superada por los adelantos tecnológicos que se operaban en los sistemas de impresión, quedó abandonada, olvidada, soslayada como se ve hoy amenazada por la goteras, fuera de su sitio original, nunca más dieron señales de la “The Wshington Press” que después se indagó era la misma que había traído el Generalísimo Francisco de Miranda en su segunda expedición.   En cuanto a la Casa, corrió el mismo destino, fue pasando de propietario público a propietario privado  que unas veces le dieron uso de vivienda y otras de establecimiento comercial.
           

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