domingo, 10 de febrero de 2013

El Museo de la Prensa en la lista del olvido

 
 Creación Museo de la Prensa (13)
Por Decreto númCreación Museo de la Prensa (13)ero 1185 del 25 de agosto de 1981, el Presidente de la República, doctor Luis Herrera Campíns,  dispuso la creación del Museo Nacional de la Prensa, con sede en Ciudad bolívar, “el cual servirá del núcleo de promoción y difusión cultural dentro de modernos criterios dinámicos, creativos y pedagógicos.
            El mismo Decreto designa un equipo de trabajo ad-honorem, integrado por los ciudadanos Ramón Castro Mata, quien lo presidirá; José Guzmán Gómez, Eduardo Jahn M, Américo Fernández, Alcides Sánchez Negrón, Elías Inatti, Leopoldo Villalobos y María Plaza Conde, que tendrá a su cargo la organización y puesta en funcionamiento del Museo.
            A los efectos, se designó como asesor a Rafael Pineda y se encargó de la ejecución del Decreto a los Ministros de Relaciones Interiores, Educación, Desarrollo Urbano, Información y Turismo y Secretaría de la Presidencia.
            El Museo, tal como lo dispuso la Junta Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, debía funcionar en la Casa del Correo del Orinoco, una vez que el Museo de Arte de Ciudad Bolívar fuera reubicado en la Casa de las Doce Ventanas.
            Oficialmente primero se habló de un Museo del Periodismo y luego del Museo Nacional de la Prensa.  ¿Cuál la diferencia?  Un Museo del Periodismo se entiende como un centro donde sólo estarían los periódicos que han hecho la historia del periodismo venezolano, desde la Gaceta de Caracas hasta nuestros días.  Y un Museo Nacional de la Prensa, donde sólo estarían las máquinas de impresión.  Esto hablando de forma literal, porque en sentido figurado, la prensa viene siendo también el conjunto de las publicaciones periódicas, especialmente los diarios.
            Vista la consideración anterior, se entendía que el Museo Nacional de la Prensa que acaba de ser decretado debía abarcar desde el punto de vista histórico y didáctico, ambos aspectos, es decir, el periodístico y el de la prensa o sistema de impresión.
            Podía un museo Nacional de la Prensa funcionar en la casa del Correo del Orinoco.  El doctor Mauro Páez Pumar lo previno:  “El inmueble no tiene capacidad para un gran museo, razón por lo cual deberá limitarse a que funciones en él un Museo de la Prensa Independiente, destacándose especialmente los impresos ejecutados en la famosa máquina Washington donde se imprimió el Correo del Orinoco”.
            Así en principio fue acordada por la comisión organizadora del Museo.  Comenzó a trabajar sin dispersar esfuerzos y con vista al 24 de julio de 1983, bicentenario del natalicio del Libertador, para consolidar la parte del Museo correspondiente a la Prensa Heroica para lo cual era necesario la desocupación de la casa del Correo del Orinoco por parte del Museo de Arte Ciudad Bolívar y en segundo lugar disponer lo concerniente a la obtención del material y equipo de la Prensa Heroica como las prensas donde se editaron la Gazeta de Caracas y el Correo del Orinoco.  Las colecciones originales de ambos semanarios.  Asimismo los decretos y demás papeles publicados  por el gobierno Supremo en Angostura. 
            Por solicitud de la delegación de Bolívar, la IV Convención Nacional del Colegio Nacional de Periodistas acordó expresar al Ejecutivo Nacional su satisfacción por el Decreto 1185 que crea el Museo Nacional de la Prensa y darle apoyo al trabajo que en Ciudad Bolívar había iniciado la Comisión organizadora y autorizar a la Junta Directiva Nacional para que cristalizara dicho apoyo orientando al equipo de trabajo mediante la realización de un Foro sobre lo que debe ser dicho Museo y al mismo tiempo recabar de las Escuelas de Periodismo y otras instituciones públicas y privadas, el material y asesoría dables como aporte para consolidación del Museo Nacional de la Prensa que paso a ser letra muerta por falta de voluntad de gobiernos sucesivos.
               El principio de la "continuidad administrativa" que esgrimió el TSJ para dar pie al Gobierno actual, debería imponerse nacionalmente para acabar de una vez con el inveterado vkicio de no continuar las obras dejadas inconclusas por gobiernos anteriores.
           
                       

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