jueves, 14 de febrero de 2013

El Museo y el nuevo rol de Ciudad Bolívar (10)




Campeado el temporal de los periodistas que reclaman la Casa del Correo del Orinoco para un Museo de la Prensa Heroica, la Sociedad Amigos de Guayana que le dio origen al Museo de Ciudad Bolívar bajo la dinámica presidencia del poeta Rafael Pineda, se sumaba entonces al nuevo rol de Ciudad Bolívar, frente a Ciudad Guayana que se edificaba como centro  energético y minero industrial. Había que hacer de la capital angostureña una ciudad a la par que político-administrativa, residencial y cultural.
La tradición universitaria y cultural de Ciudad Bolívar con raíces hondas, debía reverdecer aprovechándose recursos potenciales como los museos con su antecedente remoto el Museo Talavera, fundado en 1941 por Monseñor Miguel Antonio Mejía y el doctor José Gabriel Machado, pero que lamentablemente no pudo permanecer en el tiempo debido a que cada habitante que por allí pasaba se sentía con derecho a una de sus numerosas piezas de las que apenas quedan unas antiguas campanas en la Casa de San Isidro y un Cristo de Plata del siglo XVIII ante el cual oró el Libertador de Guayana, Manuel Piar, poco antes de ser pasado por las armas en la Plaza Mayor de Angostura.
Había que comenzar de nuevo con los Museos. Soto fundó el Museo de Arte Moderno; José Batista Gómes el Museo de Geología y Minas de la UDO y Rafael Pineda que disponía de una importante colección de pintura la donó como base de lo que es actualmente el Museo de Ciudad Bolívar.
De manera que el Museo de Ciudad Bolívar en la Casa del Correo del Orinoco fue el tercero que se inauguró en la capital orinoquense en menos de dos años y donde se puede apreciar, visual e históricamente, lo que ha ocurrido en las artes plásticas de Venezuela en los últimos cien años.
Consta el Museo de seis salas, más el corredor y el jardín donde se distribuyen en orden cronológico las obras, de acuerdo con la historia del arte venezolano. Se inicia la exposición (Sala Uno) con obras de Arturo Michelena, Emilio Boggio, Armando Reverón, Tito Salas, Andrés Pérez Mujica, Marcos Castillo, César Prieto y otros representantes de la llamada Escuela de Caracas y del Círculo de Bellas Artes.
La Sala dos ha sido escogida para exhibir allí la prensa donde se editó el Correo del Orinoco hasta el número noventa y uno (1818-1820) cuando el taller fue trasladado al sótano de la casa donde se había reunido el Congreso de Angostura en 1819.
Muchos se preguntarán quizás por qué una prensa tipográfica en un Museo de artes visuales. Parece incongruente pero en el fondo tiene una explicación admisible y es que el Museo se instaló precisamente en el seno natural de esa prensa de valor histórico no sólo por su manufactura primitiva sino porque en ella se editó el primer periódico libre de Guayana y el de más larga vida en el período de lucha por la independencia de Venezuela.
Como marco de esa prensa pagada en parte con mulas de las Misiones del Caroní, existe en la Sala un historial gráfico de la ciudad de Angostura en aquellos tiempos azarosos de la lucha por la emancipación americana.
Las Salas tres, cuatro y cinco, están destinadas exclusivamente a gráficas, cerámicas y dibujos que junto con las secciones de pintura y escultura demuestran lo que ha ocurrido en la plástica venezolana desde fines del siglo diecinueve hasta hoy, y podríamos decir que hasta mañana tomando en cuenta que cada año se incorporan a la institución importantes donaciones, muchas de las cuales hay que tener en depósito aguardando que el Museo amplíe sus espacios, bien adquiriendo el inmueble vecino u otro distante, pero dentro del perímetro del casco urbano.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Otros artistas del Museo (11)




A los visuales señalados en la columna de ayer, representados permanentemente el Museo de Ciudad Bolívar en la casa del Correo del Orinoco, le siguen en la sala seis, Alejandro Otero, Alirio Rodríguez, Carlos González Bogen, Régulo Pérez (nativos de Bolívar como Soto), Armando Barrios, Oswaldo Vigas, Braulio Salazar, Perán Erminy, Mateo Manaure, Francisco Hung, Aglays Olivero, Rafael Pérez, José Campos Biscardi, Max Pedemonte, Raúl Sánchez, Teresa Casanova y otros con los que se hace un intento por resumir el arte venezolano desde 1942.
En el Zaguán que da a la calle Carabobo (el Museo está ubicado entre la calle Carabobo y el Paseo Orinoco) se exhibe una muestra de pintores primitivos. En el umbral, dos petroglifos rescatados del lecho del Lago de la Represa de Gurí en la entrada; las obras de Miguel von Dangel “Uverio-Santa Cruz del Orinoco”y “Parman-los Guires,” que son pinturas acrílicas escarchadas sobre papel cartografiado. También como algo sorprendente es posible ver un supuesto retrato de Francisco de Miranda, marfil, hecho por un  pintor inglés: John Filens (1817-1867), porque , además de los pintores nacionales, puesto que la esencia del museo es “cien años de pintura venezolana”, ha habido que habilitar espacio para pintores extranjeros que han tenido la generosidad de donarle obras a la institución. De suerte que el Museo dispone de una buena colección de obras de artistas extranjeros, donde sobresalen los de italianos por su mayor contribución.
Efectivamente, los pintores italianos están representados en el Museo de Ciudad Bolívar con el mayor número de obras. Más de 70, de diferentes técnicas, desde el acrílico a la acuarela, pasando por la técnica mixta, el collage, el dibujo y la serigrafía.
Nueve de estas obras fueron realizadas expresamente como homenaje a Simón Bolívar y a Venezuela por Gloria Persiani, Mario Bizarri, Alba Savoy, Anna María Vencheri, Aldo Mengolini, Carlos Bevilacqua, Vicenzo Gigli, María Laura Piccinello y el japonés residente en Roma, Takara Noya.
Aparte de la colección de obras italianas, el patrimonio del Museo estimado en más de 900 obras, incluye las de los siguientes maestros igualmente extranjeros: Carlos Enríquez (Cuba 1901-1957), Baltasar Lobo (España 1910-1993), Rufino Tamayo (México), Edgar Negret (Colombia), Bruno Vernier, Pérez Celis, Horacio Blas Maza y Liliana Porter (Argentina), Jorge Eilson y Joaquín Roca Rey (Perú), Ada Balcácer (República Dominicana), Duncan (Inglaterra), Felipe de Vallejo (España), Lourdes Castro (Portugal) y dos pinturas del disidente ruso Eugenio Rujín, muerto en 1974, las únicas de un pintor ruso que se encuentran en Venezuela y las cuales fueron donadas respectivamente, por la Embajada de Venezuela en Rusia y Carlos Maldonado Bourgoin
Además de este patrimonio de artes visuales debemos destacar que el inmueble construido a comienzos del siglo diecinueve a las faldas del cerro El Vigía que contienen las aguas del Orinoco, es de por sí, una obra de valor arquitectónico  que se agrega al tesoro histórico-artístico que exhibe y resguarda.
Luego de ser inaugurado el Museo el 20 de noviembre de 1973, la Junta directiva de la Asociación Amigos de Guayana se propuso pasar de la fase contemplativa de  las obras expuestas en sus seis salas a la cultura activa.
La cultura es un acto reflexivo de donde se origina el lenguaje esencial y tal es el propósito de la creatividad  en todas las manifestaciones del arte  y de las letras.  Sin embargo, un Museo no puede limitarse sólo a acumular obras de arte para mostrarla al público como sistema de un proceso estético, sino también a promover, a fomentar, a educar, a formar e  investigar y ese camino se trazó desde el primer momento el Museo de Ciudad Bolívar.




martes, 12 de febrero de 2013

Periodistas vuelven a la carga (12)




La Directiva del Museo de Arte de Ciudad Bolívar en la Casa del Coreo del Orinoco integrada por Rafael Pineda (Presidente), Andrés Palazzi (Finanzas) y José Eugenio Sánchez Negrón (Secretario),  mantiene vivo el interés público por la institución a través de continuas donaciones importantes que elevan la pinacoteca patrimonial del Museo de 400 a 900 obras, entre ellas, varias de Emilio Boggio y de maestros italianos.
            Durante los períodos de Caldera y Carlos Andrés Pérez, el Museo de Ciudad Bolívar prácticamente tiende a consolidarse incentivando la preocupación del gremio de periodistas que aprovecha la llegada de uno de sus miembros más prominentes a la Presidencia de la República.
            Luis Herrera Campíns había participado en casi todas las Convenciones Nacionales, incluso en las que se había aprobado acuerdos sobre el Museo de la Prensa en la Casa del Correo del Orinoco, de manera que no vaciló en darle salida inmediata al reclamo que la AVP  en 1972 había pasado al Colegio Nacional de Periodistas.
            El 10 de julio de 1980, en la ocasión del septuagésimo aniversario del diario “El Luchador” y en virtud de valiosos equipos y colecciones de periódicos antiguos donados por el doctor Ramón Castro Mata, para entonces editor y director del diario cumpleañero, el Presidente de la República, Luis Herrera Campíns, anunció la pronta creación del Museo Nacional de la Prensa, con asiento en Ciudad Bolívar.
            En aquella oportunidad el ciudadano Presidente dijo:  “Al Museo habrá que darle la mejor localización para que no sea un Museo sencillamente muerto, estático, sin dinamismo, sino un Museo con toda la colección pedagógica que ese tipo de institución deba tener en una sociedad en desarrollo como la nuestra, y  para que, así como El Luchador ha sido una escuela de formación, una universidad periodística de muchos distinguidos colegas de los medios de comunicación social del país, el Museo sea una lección permanente para todos los que a él se acerquen y de él saquen un provecho de orden cultural”.
            Asimismo el Presidente Luis Herrera informó en el mismo acto celebrado en el Club La Cancha que “el Museo Nacional de la Prensa va a tener para su organización y antes de que se inaugure de una manera oficial y solemne, una Comisión encabezada por el doctor Ramón Castro Mata y destacada personalidades del mundo periodístico e intelectual de Guayana, así como representantes del CONAC y del Ejecutivo Nacional”.  Este anuncio fue reafirmado en la III Convención del Colegio Nacional de Periodistas celebrado en la ciudad de Maracaibo y al cual concurrió Luis Herrera, ya no como delegado sino como Presidente de la República.
            El 20 de julio de 1981, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, resolvió que el monumento histórico nacional identificado como la Casa del Coreo del Orinoco debe acondicionarse para sede del Museo Nacional de la Prensa y que el Museo de Ciudad Bolívar en dicha casa, sea reubicado en una de las casonas que se restauran en el Centro histórico de la ciudad.  La Resolución aparecida en la Gaceta Oficial 243823, recomienda a la Gobernación del Estado Bolívar, la ejecución de las obras, a fin de que las mismas estén terminadas para la fecha bicentenaria del natalicio del Libertador.
            La Junta del Patrimonio Histórico para nada menciona la Cárcel Pública como sede del Museo de Arte como lo hubo anunciado en tiempos de Caldera el doctor Mauro Páez Pumar, sino de “unas de las casonas que se restauran el Centro Histórico de la Ciudad”.  La Cárcel Pública restaurada por la CVG fue destinada al Archivo Histórico de Guayana y entonces se pensó que la casa ideal para el Museo de Arte era la Casa de las Doce Ventanas que también estaba siendo restaurada, pero al final tampoco cuajó puesto que este inmueble fue cedido a la UNEG a fin de que fijara su sede administrativa en la ciudad capital tal como lo disponía la ley dictada también por el Presidente Luis Herrera Campíns.


domingo, 10 de febrero de 2013

El Museo de la Prensa en la lista del olvido

 
 Creación Museo de la Prensa (13)
Por Decreto númCreación Museo de la Prensa (13)ero 1185 del 25 de agosto de 1981, el Presidente de la República, doctor Luis Herrera Campíns,  dispuso la creación del Museo Nacional de la Prensa, con sede en Ciudad bolívar, “el cual servirá del núcleo de promoción y difusión cultural dentro de modernos criterios dinámicos, creativos y pedagógicos.
            El mismo Decreto designa un equipo de trabajo ad-honorem, integrado por los ciudadanos Ramón Castro Mata, quien lo presidirá; José Guzmán Gómez, Eduardo Jahn M, Américo Fernández, Alcides Sánchez Negrón, Elías Inatti, Leopoldo Villalobos y María Plaza Conde, que tendrá a su cargo la organización y puesta en funcionamiento del Museo.
            A los efectos, se designó como asesor a Rafael Pineda y se encargó de la ejecución del Decreto a los Ministros de Relaciones Interiores, Educación, Desarrollo Urbano, Información y Turismo y Secretaría de la Presidencia.
            El Museo, tal como lo dispuso la Junta Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, debía funcionar en la Casa del Correo del Orinoco, una vez que el Museo de Arte de Ciudad Bolívar fuera reubicado en la Casa de las Doce Ventanas.
            Oficialmente primero se habló de un Museo del Periodismo y luego del Museo Nacional de la Prensa.  ¿Cuál la diferencia?  Un Museo del Periodismo se entiende como un centro donde sólo estarían los periódicos que han hecho la historia del periodismo venezolano, desde la Gaceta de Caracas hasta nuestros días.  Y un Museo Nacional de la Prensa, donde sólo estarían las máquinas de impresión.  Esto hablando de forma literal, porque en sentido figurado, la prensa viene siendo también el conjunto de las publicaciones periódicas, especialmente los diarios.
            Vista la consideración anterior, se entendía que el Museo Nacional de la Prensa que acaba de ser decretado debía abarcar desde el punto de vista histórico y didáctico, ambos aspectos, es decir, el periodístico y el de la prensa o sistema de impresión.
            Podía un museo Nacional de la Prensa funcionar en la casa del Correo del Orinoco.  El doctor Mauro Páez Pumar lo previno:  “El inmueble no tiene capacidad para un gran museo, razón por lo cual deberá limitarse a que funciones en él un Museo de la Prensa Independiente, destacándose especialmente los impresos ejecutados en la famosa máquina Washington donde se imprimió el Correo del Orinoco”.
            Así en principio fue acordada por la comisión organizadora del Museo.  Comenzó a trabajar sin dispersar esfuerzos y con vista al 24 de julio de 1983, bicentenario del natalicio del Libertador, para consolidar la parte del Museo correspondiente a la Prensa Heroica para lo cual era necesario la desocupación de la casa del Correo del Orinoco por parte del Museo de Arte Ciudad Bolívar y en segundo lugar disponer lo concerniente a la obtención del material y equipo de la Prensa Heroica como las prensas donde se editaron la Gazeta de Caracas y el Correo del Orinoco.  Las colecciones originales de ambos semanarios.  Asimismo los decretos y demás papeles publicados  por el gobierno Supremo en Angostura. 
            Por solicitud de la delegación de Bolívar, la IV Convención Nacional del Colegio Nacional de Periodistas acordó expresar al Ejecutivo Nacional su satisfacción por el Decreto 1185 que crea el Museo Nacional de la Prensa y darle apoyo al trabajo que en Ciudad Bolívar había iniciado la Comisión organizadora y autorizar a la Junta Directiva Nacional para que cristalizara dicho apoyo orientando al equipo de trabajo mediante la realización de un Foro sobre lo que debe ser dicho Museo y al mismo tiempo recabar de las Escuelas de Periodismo y otras instituciones públicas y privadas, el material y asesoría dables como aporte para consolidación del Museo Nacional de la Prensa que paso a ser letra muerta por falta de voluntad de gobiernos sucesivos.
               El principio de la "continuidad administrativa" que esgrimió el TSJ para dar pie al Gobierno actual, debería imponerse nacionalmente para acabar de una vez con el inveterado vkicio de no continuar las obras dejadas inconclusas por gobiernos anteriores.
           
                       

viernes, 8 de febrero de 2013

Fracaso del Museo de la Prensa (14)


Pro y contra


El equipo de trabajo adhonorem que tenía a su cargo la organización y puesta en funcionamiento del Museo Nacional de la Prensa con sede en Ciudad Bolívar, se comprometió con el Presidente de la República a tenerlo listo para su inauguración en la fecha bicentenaria del natalicio del Libertador.
            El compromiso de tener listo el Museo para la citada fecha dependía, sin embargo,  de una cifra superior a los seis millones de bolívares que costaría la restauración de uno de los más preciosos inmuebles del Casco Histórico de la ciudad para la reubicación del Museo de Arte Venezolano que ya hacía diez años venía funcionando en la casa del Correo del Orinoco.
            La casa de las doce ventanas, sitio de reubicación,  perteneciente a la Sucesión Machado-Liccioni, fue adquirida en medio millón de bolívares por el gobierno regional y la arquitecta Mildred Egui Boccardo, de la Promotora de Desarrollo Urbano,  rediseñó el inmueble  contemplando eliminar los agregados para convertir sus salones en once salas de exposición. 
            La casa ofrece una espléndida vista hacia el Orinoco puesto que está ubicada en el Paseo.  El escritor y crítico de Arte Rafael Pineda, padre del Museo que guarda más de un siglo de pintura venezolana, y quien al principio de manifestaba indispuesto por la resolución de la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación,  terminó gustándole la idea de la reubicación de su museo en la Casa de las Doce Ventanas conforme a los planos que le presentaron, pero se manifestó escéptico  en cuanto al tiempo disponible para la restauración y reubicación, máxime cuando hasta ese momento no se sabía de donde saldrían los seis millones de bolívares para los trabajos respectivos. 
            La Junta Organizadora del Museo Nacional de la Prensa se reunió con el Gobernador Alcides Sánchez Negrón  para tratar el asunto de los seis millones y éste manifestó que el Ejecutivo no disponía de partidas y ofreció la Casa de los Granados que se hallaba en proceso de restauración, pero evidentemente que este inmueble no reunía las condiciones y espacios suficientes para el museo.
            Como el decreto 1185 del 25 de agosto de 1981 encarga a los Ministros de Relaciones Interiores, Educción, Desarrollo Urbano, Información y Turismo y Secretaría de la Presidencia, se acordó dirigirse a ellos a fin de que aportaran el dinero que se requiere y advirtiendo que de lo contraría  sería imposible tener listo el Museo Nacional de la Prensa para la fecha bicentenaria del natalicio del Libertador.  Ese intento resultó inútil y la comisión organizadora no pudo avanzar, menos cuando vinieron las elecciones presidenciales y se vislumbraba un cambio de gobierno de signo contrario que amenazaba los proyectos diseñados y en ejecución a favor de la ciudad capital.
Al vencerse el quinquenio constitucional de Luís Herrera Campíns, el impulso de las políticas oficiales en función del nuevo rol que debe jugar Ciudad Bolívar frente al surgimiento avasallante de Ciudad Guayana, comenzó a debilitarse.
            La administración del Presidente Jaime Lusinchi (1984-1989), sucesor de Luís Herrera Campíns, interrumpió en Ciudad Bolívar la continuidad administrativa al acceder el traslado de la sede de la Universidad de Guayana a Puerto Ordaz bajo los auspicios de la CVG,  al liquidar el Centro de las Artes que se levantaba en los actuales predios del Jardín Botánico del Orinoco, negar luz verde al Museo de Ciencias decretado por Garrido Mendoza, convertir en vulgar estacionamiento la Plaza Farreras y mostrar indiferencia por el Museo Nacional de la Prensa.
           

jueves, 7 de febrero de 2013

El Museo de Arte cierra sus puertas (15)

En marzo de 1991, a diez años de su creación, el Museo de Are de Ciudad Bolívar en la Casa del Correo del Orinoco, cerró sus puertas al público para entrar en un proceso de refacción y ampliación de sus espacios para darle cabida a donaciones nacionales e internacionales.
            Los trabajos, según lo anunció el coordinador Rafael Pineda (en la foto) durarán cuatro años por lo que no será sino en el mes de octubre de 1994 cuando de nuevo volverá a abrir sus puertas debidamente en condiciones físicas y ambientales que imponían los trabajos de restauración ordenadas por el Gobierno Regional.
            Aparte de las vicisitudes atravesadas por este recinto del arte perteneciente a los bolivarenses, de referencia histórica y plástica a nivel nacional e internacional,  como fue la incertidumbre de su estancia en la Casa del Correo del Orinoco, estaba el problema de la falta de recursos para poner en funcionamiento las salas de que dispone.
            Cuatro años de cierre del Museo fue demasiado tiempo a pesar de haber sido restaurado anteriormente en virtud de que el inmueble ha requerido por muchas circunstancias de un mantenimiento más frecuente que cada vez se hace más difícil.
            La Oficina Técnica del Casco Histórico trabajó enteramente en los trabajos de refacción y restauración cuyo costo manejó esta oficina y corrió por responsabilidad de la misma en su primera etapa, para proseguir posteriormente por cuenta de la Sociedad Amigos de Guayana, a quien el ejecutivo regional otorgó 3 millones 700 mil bolívares con el cual se pudo realizar el trabajo de ampliación.
            La colección del Museo que pasa de 900 piezas, está en capacidad de ilustrar todo lo que ha ocurrido en las Artes Plásticas de Venezuela  en los últimos cien años, colección a la que se suma la de artistas extranjeros importantes, entre las cuales se encuentran 70 obras de artistas italianos y una gran colección de cerámica exhibidas de una manera especial, que son punto de referencia notable para el conocimiento de este arte en Venezuela.
            El elemento histórico es preponderante en este Museo que además de constituirse en una casa de estilo neoclásico que data de la época de la colonización, alberga la prensa donde se imprimió el semanario que divulgó las ideas republicanas y despertó conciencia sobre la necesidad de la emancipación del continente.
            Entre las 900 obras de arte del Museo de Ciudad Bolívar, se encuentran, sólo por nombrar algunas, trabajos de Arturo Michelena, Emilio Boggio, Armando Reverón, Tito Salas, representantes de la primera generación de artistas venezolanos. Alejandro Otero, Alirio Rodríguez, Carlos González Bogen, Régulo Pérez, Armando Barrios, Oswaldo Vigas,  Braulio Salaza, Perán Ermini, Mateo Manaure, Francisco Hun, Aglaya Oliveros, Rafael Pérez, José Campos Biscardi,  Max Pedemonte y  Raúl Sánchez, entre otros.
            En el campo internacional: obras de  del cubano Calos Enriquez (artista preferido de Fidel Castro), Baltazar Lobo (español) Rufino Tamayo (mexicano), Edgard Negret (colombiano)  Bruno Vernier (argentino), Lourdes Castro (Portugal), Eugenio Rugin (Rusia), Gloria Persini (italiana, Takara Moya (japonés).
            Desde fuera la Casa del Museo ofrece una vista sugestiva y tan encantadora como su interior. En hornacina, en la parte superior lateral, una imagen en cerámica de Santo Tomás realizada por María Luisa Zuloaga.  Sobre las baldosas de la acera de la casa dos petroglifos que sugiere la cultura primitiva complementada en galería interna con cerámicas barrancoide y ya a la entrada, en el zaguán, el Orinoco de Oswaldo Vigas,  El Totem de Pedro Barreto, y el amarillo inducido de Carlos Cruz Diez.